domingo, 14 de septiembre de 2014

Los sueños están a nuestro alcance.

"La gente a la que le va bien la vida es la que va en busca de las circunstancias que quiere, y, si no, las encuentra."
George Bernad Shaw

  Hay un espíritu en el ser humano que lo genera todo. Aún en la peor de las circunstancias, o precisamente por ello, existe algo muy dentro de él que lo dispone a lo mejor, y no descansa hasta ver cumplido ese propósito por el que estaría dispuesto a consumir lo que es. 
    Después de no pocos y necesarios tropiezos, aprendemos que la vida sólo puede ser llenada con más vida; de ahí que sea difícil que cuanto pueda encontrarse alejado de ésta pueda llegar a colmar la más honda aspiración a la que está convocado tu espíritu humano. Si te dieron las alas para volar, no serás feliz hasta que no consigas volar
      No estamos hechos para experimentar la condena de arrastrarnos en la fría galería en la que pueden convertirse los días. No consiste en tener la seguridad de llegar, pero sí, al menos, en tener la certeza de que merece la pena intentarlo; que sólo el intento ya contribuye a llenar ese inconsistente recipiente en el que das cabida a la vida que recorres. 
    Nada como poner todo tu corazón en el centro de la pequeña historia que eres en medio de la inmensidad. La fuerza de la gran historia es, precisamente, la multiplicación de cada una de las pequeñas grandes historias que, como la tuya, está llena del corazón del mundo, ese corazón que de algún modo todos alimentamos y que late durante un maravilloso tiempo en y desde ti.
      Sencillamente, impulsarnos, caminar juntos y alentar cada paso al frente que compartimos, porque encontramos en hacerlo en equipo, además, una inconfundible sensación de plenitud que inunda el espíritu humano. 
      Para muchos, pesa tanto el vértigo de tener en la mano la posibilidad de alcanzar nuestros sueños que prefieren quedarse en la excusa de creerlos lejanos. Pero ese es el cambio, la mentalidad, nuestra mentalidad. La superación, el ánimo, el crecimiento está dentro de nosotros como dinamismo imparable que podemos encauzar con nuestra voluntad más firme y decidida. Sólo se necesita un lugar al que ir, un sentido por el que llegar... y se llega, claro que se llega.



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